Últimos Cuentos
Yo dejo que la tristeza me aplaste, me atraviese, que me lacere el alma. No opongo ningún obstáculo. No finjo alegrías ni imagino sueños, para un mañana que no existe.
Yo dejo que la monstruosidad del mundo me parta como un rayo, que todos los niños famélicos lloren en mis lágrimas, que todas las callejeras se maceren en mi cuerpo, y todos los muertos que [...] continuar